No todas las patatas sirven para lo mismo. La que se comporta bien en la sartén puede deshacerse al cocer, y la que mejor aguanta un guiso no es la que da la tortilla perfecta. Esa diferencia se decide en el momento de la siembra.
Un proyecto familiar centrado en cultivar, seleccionar y envasar lleva más de medio siglo en ello. Ese tiempo se traduce en algo muy concreto: conocer la variedad adecuada, el punto de recolección y la conservación correcta.
La selección es lo que no llega a verse y lo que más determina el resultado final: tamaño homogéneo, ausencia de golpes y unas condiciones que impiden que la patata verdee o germine.
Junto a la patata tradicional se han desarrollado formatos adaptados: aquí patatas y boniatos preparados para el microondas, que resuelven una comida en minutos manteniendo el producto natural.